El Real Madrid tenía en su mano dormir en lo más alto de la Liga F, pero se cruzó con la resistencia del Athletic Club en Lezama. Un choque de muchísima intensidad que parecía resuelto con el gol agónico de Eva Navarro en el minuto 86 terminó en tablas (1-1) gracias a la réplica inmediata de Ane Campos en el tiempo de descuento.
Fue un partido de esos desgastantes, de picar piedra durante más de 100 minutos. Pau Quesada y Víctor Martín apostaron fuerte por las rotaciones de inicio tras venir de jugar el lunes anterior: solo cuatro titulares repitieron en el bando madridista y cinco en las leonas. El Real Madrid llevó la iniciativa del balón y la intención durante casi todo el encuentro, pero tropezó de forma constante contra el muro planteado por el Athletic. Nanclares estuvo firme bajo palos, protegida por una línea defensiva que concedió muy poco espacio a pesar del dominio visitante. Para colmo de males en la expedición blanca, Linda Caicedo tuvo que retirarse lesionada en la segunda mitad tras la entrada de los primeros cambios ofensivos.
Sin liderato para el Madrid y sin salto europeo para el Athletic
Yo esto lo veo claro: el punto deja un sabor amargo en la caseta blanca porque la oportunidad de ponerse al frente de la clasificación era directa. Perder dos puntos en el minuto 92 escuece, y más cuando ya habías hecho lo más difícil, que era romper el candado bilbaíno. Para el Real Madrid, dejar escapar esta victoria supone frenar el golpe sobre la mesa que buscaba dar esta jornada, además del contratiempo que representa la lesión de su jugadora más desequilibrante, Linda Caicedo.
Por parte del Athletic, el botín también tiene su lectura agridulce. Firmar un empate ante uno de los transatlánticos de la categoría siempre tiene mérito, y más reaccionando al golpe encajado en el tramo final. Sin embargo, sumar de uno en uno impide a las leonas dar ese salto definitivo a la zona que da acceso a las competiciones europeas. La lectura positiva para las locales es que supieron competirle de tú a tú a un rival que exige máxima concentración en cada jugada.
La eficacia de los banquillos en un tramo final loco
El plan de juego apenas varió a lo largo del choque. El Real Madrid volcado proponiendo en campo contrario y el Athletic replegado, achicando agua con eficacia y buscando salir con colmillo al contragolpe a través de la velocidad de Jone Amezaga y Azkona. Al ver que el reloj corría y el 0-0 no se movía, el banquillo madridista movió ficha metiendo pólvora en ataque con Athenea, Schroder e Irune. Poco después llegó la mala noticia con la retirada de Linda Caicedo, sustituida por Bruun.
La insistencia visitante tuvo su premio en una acción escorada donde Eva Navarro se sacó un centro chut que terminó colándose en la portería de Nanclares a cuatro minutos del final. Parecía el mazazo definitivo. Pero el fútbol tiene estas cosas: el Athletic tiró de orgullo, introdujo a Ane Campos en el 89 para buscar una última jugada a la desesperada y la delantera tocó su primer balón en el minuto 92 para mandar la pelota a la red y desatar la locura en Lezama.
A partir de ahora tocará estar muy pendientes del alcance exacto de la lesión de Linda Caicedo y de cómo reacciona el Real Madrid a este tropiezo en su pelea por la zona alta.




















