El Levante ha logrado un triunfo de esos que oxigenan el vestuario tras imponerse al Athletic en el Ciutat de València. Una victoria trabajada que, más allá de los tres puntos, confirma las sensaciones de un equipo en plena evolución. Luís Castro lo dejó claro en rueda de prensa: el proceso requería paciencia y el grupo empieza a responder.
Tras un arranque de curso donde el ajuste táctico costó más de lo esperado, las piezas parecen encajar en la plantilla granota. «Necesitábamos tiempo y ahora ya estamos viendo a jugadores que al principio, a nivel táctico, no estaban al nivel. Ahora ya estamos más cerca de lo que queremos», explicó el técnico portugués después de doblegar a un rival de máxima exigencia. Para Castro, la clave reside en la asimilación de conceptos: saber cuándo presionar arriba, cuándo juntar líneas o cuándo buscar el desplazamiento en largo sin perder el orden.
Tiempo, táctica y la versión que busca Castro
Yo esto lo veo con perspectiva de vestuario. Cuando aterriza un método nuevo o pretendes evolucionar la idea del año anterior, la teoría se aprende rápido en la pizarra, pero aplicarla a 200 pulsaciones por minuto ante rivales de la talla del Athletic exige rodaje. Los futbolistas que ya estaban la temporada pasada conocían los automatismos, pero las nuevas incorporaciones necesitaban kilómetros de competición para no descompensar el bloque.
La resiliencia ha sido el gran sostén del Levante en este tramo. Castro insistió en que el vestuario no se ha dejado aplastar por la presión en las semanas complicadas. La diferencia entre competir a ráfagas y sostener el nivel durante noventa minutos radica en la madurez táctica. El equipo sabe sufrir cuando le toca replegar y demuestra frescura cuando encuentra espacios para golpear.
Etta Eyong y Thiago Fernández: los nombres propios
El partido dejó dos nombres marcados en rojo sobre la libreta del técnico portugués. Por un lado, el regreso con gol de Etta Eyong. Su maniobra para ver puerta no solo sentenció sensaciones, sino que aporta un perfil distinto al ataque levantinista. «Es un jugador que, cuando está contento, nos puede aportar mucho. Ahora tenemos que ir poco a poco y no queremos que baje de la lesión. Tiene características diferentes a los demás», apuntó Castro, consciente de que debe dosificar su retorno para evitar recaídas.
Por otro lado, la irrupción de Thiago Fernández confirma el salto de calidad individual en los metros finales. El extremo está ganando peso en el esquema gracias a su descaro en el uno contra uno. En partidos cerrados donde la pizarra se atasca, contar con futbolistas capaces de desbordar por puro talento individual es un salvavidas. Su crecimiento le da al Levante ese veneno ofensivo que en las primeras jornadas se echaba en falta.
Qué supone esta victoria para el Levante
Sumar de tres ante el Athletic no es un resultado cualquiera. Libera de tensión al grupo y refrenda el discurso del cuerpo técnico ante la plantilla. Cuando los resultados respaldan la idea, el futbolista cree con más convicción en lo que se trabaja durante la semana.
El calendario no da tregua, pero la imagen ofrecida en el Ciutat marca el camino a seguir. El Levante ya no es un equipo en fase de pruebas, sino un bloque reconocible, capaz de competirle de tú a tú a cualquier rival de la categoría si mantiene este nivel de concentración y efectividad en las áreas.
A partir de ahora, la vara de medir estará en la continuidad. Toca comprobar si este triunfo supone el punto de inflexión definitivo para afianzarse en la zona tranquila de la tabla o si el equipo aún sufre altibajos cuando le toque actuar lejos de casa.




















