Llegar a trescientos partidos con el mismo escudo no es algo que se firme todos los días en el fútbol actual. Nerea Eizagirre lo ha conseguido con la Real Sociedad en el empate a uno frente al Alavés en Mendizorroza, un hito al alcance de muy pocas futbolistas que confirma su peso en la historia reciente del conjunto txuri-urdin.
La capitana donostiarra alcanzó esta cifra redonda en un choque gris para las de Gorka Álvarez. Ainhoa Marín adelantó a la Real rematando de cabeza una jugada que ella misma había iniciado en el costado derecho, pero Inés Juan igualó para el Alavés con un potente disparo lejano en el que la guardameta Julia Arrula pudo hacer algo más. Pese a la cifra histórica, Eizagirre no ocultó su sabor agridulce tras el pitido final: «No he pensado mucho en ello por el enfado del partido, pero estoy muy agradecida al club por darme la oportunidad de hacer un sueño realidad en la Real. Parece que pasan rápido, pero son muchos partidos. Estoy muy agradecida a todas las personas que han estado en el camino a mi lado, a mi familia y a mi gente las que más porque se viven momentos buenos, pero también malos».
Leyenda viva y persecución en el ranking histórico
Yo esto lo veo con la perspectiva que da el tiempo: alcanzar los trescientos partidos exige una regularidad y un compromiso impecables temporada tras temporada. Nerea lleva años siendo el motor del juego realista y la referencia indiscutible en el vestuario con ese dorsal ’10’ a la espalda.
Con este partido en Mendizorroza, la capitana se consolida como la segunda jugadora con más encuentros disputados en la historia de la sección femenina de la Real Sociedad. Por delante solo tiene a una leyenda absoluta del club como Aintzane Encinas, que dejó el listón en 344 apariciones. A sus 26 años, el margen que tiene para superar ese registro y coronarse en lo más alto del ranking histórico es absoluto.
Autocrítica de capitana y el peaje físico
Más allá de la efeméride personal, el análisis de Eizagirre tras el choque reflejó a la perfección el nivel de exigencia que requiere ser la líder del equipo. La ’10’ no buscó excusas fáciles para explicar el bajón de rendimiento de la Real Sociedad en territorio vitoriano y puso el foco en la lectura táctica del encuentro.
«Ha sido un partido malo. La primera parte nos ha costado mucho interpretar. Ellas han venido arriba a presionar y nosotras no hemos sabido buscar soluciones. Tras el descanso hemos salido mejor, hemos tenido nuestras ocasiones, pero nos ha costado. Tenemos que hacer autocrítica. Cuando estamos en una semana con dos partidos, siempre el segundo nos cuesta más», admitió con total transparencia.
Ese desgaste acumulado en semanas con doble compromiso es un factor clave que el cuerpo técnico de Gorka Álvarez deberá gestionar en los próximos meses. La exigencia del calendario pasa factura y la Real sintió esa falta de frescura mental para superar el entramado defensivo del Alavés cuando las fuerzas apretaron.
Sin tiempo para lamentaciones ni para alargar las celebraciones por la cifra alcanzada, la plantilla realista ya mira a su próximo compromiso liguero. «Intentaremos sacar cosas constructivas del partido de hoy e ir a por los tres puntos la próxima semana en Ipurúa», concluyó la capitana. Toca cambiar el chip para afrontar un derbi exigente ante el Eibar donde volverá a ser la brújula del equipo.




















