La tensión se ha disparado por completo en Martiricos. La afición del Málaga ha dicho basta tras la derrota por 2-1 frente al Betis, un resultado que deja al conjunto blanquiazul como colista en solitario de LaLiga EA Sports. Este domingo, las inmediaciones de La Rosaleda amanecieron con pintadas contra la directiva y el cuerpo técnico.
Los mensajes señalaron de forma directa a dos nombres propios de la entidad: el director deportivo, Loren Juarros, y el entrenador, Juanfran Funes. Inscripciones como «Loren fuera», «Loren eres nuestra ruina» o «Funes, el pelota de Loren» aparecieron en los alrededores del coliseo malaguista. El balance deportivo es desolador para un recién ascendido: el equipo todavía no sabe lo que es ganar tras 11 jornadas disputadas y suma apenas 5 puntos de 33 posibles.
De la ilusión del ascenso a la crudeza de la élite
Yo siempre he dicho que el fútbol tiene la memoria muy corta, pero el salto de categoría no perdona la falta de efectividad. Loren Juarros fue el gran arquitecto del proyecto que devolvió al Málaga a Primera División firmando dos ascensos consecutivos. Sin embargo, el crédito acumulado en los despachos se ha esfumado en poco más de dos meses de competición en la máxima categoría.
La planificación de la plantilla y el rendimiento sobre el césped han encendido las alarmas de una hinchada que ve cómo su equipo se desangra semana tras semana. Cosechar cinco puntos sobre treinta y tres es una dinámica de descenso directo, y cuando las victorias no llegan, el malestar en la grada pasa del murmullo a la protesta abierta en la calle.
Juanfran Funes, en el centro de la diana
La figura de Juanfran Funes también queda muy tocada tras este último tropiezo en Heliópolis. El técnico, que asumió la responsabilidad de dirigir el bloque en el regreso a Primera y participó activamente en la confección del plantel junto a Loren, no ha conseguido dar con la tecla para sumar de tres en tres. Once partidos de liga son un margen lo suficientemente amplio como para detectar que la idea no está funcionando en el marcador.
Para un entrenador en la élite, ser percibido por la afición como una pieza sumisa de la dirección deportiva es un escenario muy peligroso. Sin triunfos que respalden el discurso, la presión popular se vuelve prácticamente insostenible alrededor del banquillo.
Una semana decisiva antes del choque ante el Racing
Al Málaga le espera una semana que se le va a hacer larguísima en la capital de la Costa del Sol. A la espera de comprobar cómo se cierra el resto de la jornada y a cuánta distancia real se queda la zona de permanencia, la urgencia de reaccionar es absoluta.
El próximo examen será este sábado a las 14:00 horas en La Rosaleda frente al Racing de Santander, otro de los equipos llegados desde la categoría de plata. Todo lo que no sea ganar ante un rival directo encenderá aún más la mecha en un estadio que se ha qo sin paciencia.




















