Si hay un tipo de partido que le gusta a José Bordalás es ese donde saltan chispas y hay que tirar de oficio. El Getafe le dio la vuelta a un choque complicadísimo y terminó imponiéndose por 3-1 al Sevilla en el Coliseum, pero el lío gordo llegó tras la reanudación con una acción polémica que desató las protestas de los hispalenses.
La jugada del choque llegó en el segundo tanto azulón. El linier levantó el banderín por una supuesta falta previa de Satriano, la defensa del Sevilla se confió y se quedó parada esperando el silbatazo, pero la jugada continuó y acabó en gol. El VAR revisó la acción, dio validez al tanto y desató el enfado visitante. Bordalás, fiel a su estilo pragmático, lo dejó muy claro en la rueda de prensa posterior al choque: «Si el árbitro no pita, no te pares, no hay ni debate ni polémica».
La lectura de Bordalás y el giro de guion
Yo esto lo veo así: Bordalás aplica en el césped una máxima tan vieja como el propio fútbol, y es que se juega hasta que suena el silbato. La ley del área es clara, y el técnico alicantino no quiso entrar en disputas sobre la conveniencia del banderín arriba, centrando el foco en la desconexión del rival.
Más allá del lance arbitral, el técnico valoró el esfuerzo de sus futbolistas para remontar un choque que se había puesto cuesta arriba. El gol encajado a balón parado fue «como una losa» que mermó la confianza inicial del equipo en un partido que calificó directamente de «final». El Sevilla se mostró como un bloque «físico y rodado», pero la charla en el vestuario durante el descanso sirvió para reordenar ideas y dar la vuelta al marcador en la segunda mitad.
Oxígeno puro para salir del pozo
Esta victoria supone mucho más que tres puntos en el casillero azulón. El Getafe arrancaba la jornada metido en puestos de descenso, con un «déficit grande de puntos» que empezaba a pesar en el ánimo del vestuario. Ganar a un rival de la entidad del Sevilla, por plantilla y momento de forma, limpia la cabeza de los jugadores y da margen de maniobra para seguir trabajando.
El triunfo debe ser, en palabras del propio preparador madrileño, «un primer paso para ir mejorando y creciendo en LaLiga», marcado como el gran objetivo prioritario del curso. Corregir los despistes en la estrategia defensiva será la gran tarea pendiente para las próximas semanas si el equipo quiere afianzarse en la zona tranquila de la tabla.
Toca ver ahora si el conjunto azulón logra darle continuidad a esta versión combativa y efectiva para distanciarse definitivamente de la zona roja.




















