El Villarreal no va a estar solo en Mestalla. La hinchada castellonense ha agotado en un abrir y cerrar de ojos las 700 entradas que el Valencia puso a disposición de la afición visitante para el derbi regional de este fin de semana. Tras el desgaste emocional de Anfield y el tropiezo liguero frente al Elche, el equipo de La Plana buscará levantarse arropado por los suyos en uno de los escenarios más exigentes del calendario.
La respuesta de la afición amarilla confirma las ganas que hay de derbi. Ya se desplomaron un millar de seguidores a tierras inglesas el pasado miércoles para presenciar ese frenético 4-3 en la Champions League, y esta vez la marea amarilla llenará por completo la grada visitante de Mestalla. El propio club confirmó el cartel de «no hay billetes» para el cupo visitante apenas unas horas después de ponerlas a la venta, dejando claro que el equipo va a tener respaldo en la grada para buscar tres puntos clave.
La necesidad de cambiar el chip tras Anfield y LaLiga
Yo esto lo veo clarísimo: el Villarreal llega a este derbi en un momento donde necesita un golpe sobre la mesa. Venir de perder 4-3 en un choque de ida y vuelta en Anfield te deja esa sensación agridulce de haber competido de tú a tú contra un gigante, pero marcharte con los bolsillos vacíos escuece. Si a eso le sumas el empate a cero sin goles en casa frente al Elche en la última jornada de LaLiga, el margen de error se reduce si no quieres despegarte de la zona alta.
Dentro del vestuario son conscientes de que las sensaciones no suman puntos. El centrocampista Santi Comesaña lo dejó bastante claro tras el paso por tierras británicas al señalar que ya no vale el «casi» y que el partido de Champions tiene que marcar un punto de inflexión en la exigencia del grupo. Un derbi siempre es un escenario ideal para convertir ese enfado acumulado en energía positiva, y más sabiendo que en la grada va a haber siete centenares de gargantas apretando.
Máxima igualdad en los precedentes recientes
Si echamos la vista atrás para ver cómo vienen dándose estos duelos entre valencianistas y castellonenses, la tónica habitual es la paridad absoluta. En los últimos cuatro enfrentamientos cara a cara entre ambos conjuntos, la balanza no puede estar más equilibrada: una victoria para el bando local, un triunfo para los visitantes y dos empates en el casillero.
El recuerdo más reciente en Mestalla sonríe al Submarino Amarillo. La temporada pasada, el cuadro visitante logró llevarse los tres puntos de feudo ché con un sólido 0-2, gracias a los tantos de Gerard Moreno y del propio Santi Comesaña. Repetir ese guion es la meta de un grupo que sabe lo mucho que hay en juego a nivel anímico antes del siguiente parón de la competición.
Ahora la pelota está en el tejado de los futbolistas. Con la grada visitante llena hasta la última joya y las ganas de quitarse el mal sabor de boca continental, el Villarreal afronta una prueba de madurez en Mestalla donde la afición ya ha cumplido con su parte.




















