Javier Aguirre no se anda con rodeos cuando se le pregunta por Kylian Mbappé. El técnico del Valencia dejó claro en la rueda de prensa previa al duelo frente al Real Madrid que frenar al atacante francés requiere una labor colectiva impecable. Un examen de máxima exigencia en Mestalla donde el conjunto che busca estrenar su casillero de victorias como local en esta temporada.
«Mbappé tiene un uno contra uno indefendible, pero somos once», resumió el entrenador mexicano antes de medirse al equipo dirigido por José Mourinho. Aguirre, que arrancó su comparecencia mandando sus condolencias a la familia del fallecido Jesús de Miguel y un mensaje de ánimo al portero Jesús Owono, reconoció que para sacar un resultado positivo necesitan completar un encuentro rozando la perfección y tapar cualquier vía de escape a la velocidad madridista.
El plan colectivo para frenar el desequilibrio blanco
Para cualquier entrenador, enfrentarse a un atacante con el desequilibrio de Mbappé es un dolor de cabeza. Yo esto lo veo así: si le das metros a un futbolista de esa zancada para que te encare con espacio, estás vendido antes de empezar. El ‘Vasco’ lo sabe de sobra e incidió en reducir los espacios, juntar las líneas y evitar que el rival pueda armar la transición rápida con comodidad.
La clave pasa por mantener una concentración absoluta durante todo el choque y sostener esa intensidad apoyándose en el empuje de la grada. Para Aguirre, la motivación frente a un grande de Europa viene dada de serie en el vestuario, pero la diferencia entre competir y ganar reside en no cometer errores tontos. Apelando al popular «no hay quinto malo» por sus cuatro triunfos pasados ante el cuadro blanco, el técnico insistió en que su plantilla saldrá sin complejos a buscar el triunfo.
En el plano personal, el preparador valencianista también tuvo palabras de afecto hacia Mourinho, a quien considera un amigo dentro del fútbol y de quien destacó su trayectoria. Sin embargo, en el césped no hay concesiones: Aguirre busca que su equipo transmita energía constante para corresponder al entusiasmo de la afición en Mestalla.
Nombres propios y el impacto de las métricas en la entidad
Más allá del planteamiento táctico para frenar la delantera rival, Aguirre repasó el estado de nombres propios de su plantilla. Especialmente cariñoso se mostró al hablar de Umar Sadiq, a quien definió como un jugador con un perfil muy particular pero sumamente valioso para el grupo: «Es un personaje, pero es un buen muchachos, de buen corazón. Es un jugador especial, de esos caóticos a los que hay que saber entrarles, pero responde bien y está sano».
Asimismo, la comparecencia sirvió para conocer cómo se está adaptando el cuerpo técnico al desembarco de Pitchwise Holdings, la firma que ha adquirido el 42 % de las acciones del club a Peter Lim. El preparador mexicano explicó que la nueva propiedad ha solicitado informes detallados con datos y analítica avanzada para evaluar el rendimiento deportivo y físico del equipo.
Métricas como la expectativa de gol o el volumen de kilómetros recorridos ya han sido facilitadas a través de la dirección deportiva liderada por Braulio. Aguirre encaja este uso del dato con absoluta normalidad, consciente de que la directiva busca parametrizar el rendimiento mientras su labor se concentra en hacer rendir a los futbolistas sobre el terreno de juego.
El Valencia afronta así una cita de enorme calibre, con la intención de convertir el orden defensivo y la ayuda mutua en el freno definitivo para Mbappé y lograr, de paso, una victoria que reactive la ilusión de su afición.




















