El Manchester City de Enzo Maresca ha sufrido un frenazo en seco de los que hacen ruido en la Premier League. El Nottingham Forest dio la gran sorpresa en City Ground tras imponerse por 3-1, hurgando en la sangría defensiva del conjunto visitante y endosándole su tercera derrota consecutiva en el campeonato doméstico justo antes del parón de selecciones.
Yo esto lo veo como un toque de atención en toda regla para un equipo que venía volando. La noche se le torció al City tras una perdida de Josko Gvardiol que el lateral Jair Cunha aprovechó para robar, conducir y batir a Gianluigi Donnarumma. Después apareció Liam Delap para vestirse de héroe local con un doblete inapelable en transición. Con este resultado y la victoria del Arsenal por 1-0 ante el Hull City gracias a un gol de Martin Odegaard, los de Maresca ven cómo los ‘gunners’ se escapan a seis puntos en lo más alto de la tabla, mientras que el Forest de Oliver Glasner coge aire e ilumina su panorama saliendo del descenso.
La ley del ex golpea donde más duele
Si hay algo que nos gusta a los que seguimos el fútbol inglés es una buena historia con cuentas pendientes, y lo de Liam Delap en este partido roza el guion de película. El delantero conocía a la perfección al técnico rival. No en vano, bajo las órdenes del propio Maresca en el filial del Manchester City, Delap firmó unos números escandalosos con 24 goles en 20 partidos. Pues bien, al alumno no le tembló el pulso a la hora de ajustariciar a su maestro.
El delantero del Forest castigó cada espacio que dejó la zaga visitante. En el segundo tanto de la tarde, aprovechó un contragolpe perfecto para sellar una definición violenta ante la salida del guardameta italiano. Fue un ejercicio de contundencia clínica: el Forest venía de sumar apenas seis puntos de 27 posibles, hundido en la zona roja, pero supedito su plan de partido a maximizar los errores ajenos y la efectividad fue absoluta.
Un boquete defensivo difícil de disimular
El arranque de Maresca al frente del banquillo ‘sky blue’ había sido histórico, registrando el mejor inicio jamás visto para un entrenador debutante en el club con siete victorias consecutivas. Sin embargo, el colchón se ha esfumado de golpe con tres tropiezos seguidos en la liga que dejan al descubierto una grieta importante en la estructura del equipo.
Los datos no mienten y explican perfectamente lo que está pasando en el césped. El Manchester City acumula ya 13 goles encajados en las primeras 10 jornadas de Premier League. Para ponerlo en perspectiva, se trata del peor registro defensivo entre los ocho primeros clasificados de la tabla, únicamente superado por los números encajados por el Chelsea. Cada vez que los rivales logran superar la primera línea de presión o recuperar en campo contrario, la zaga sufre un martirio en las transiciones defensivas.
Consecuencias inmediatas antes del parón
Este triunfo altera de forma radical la tranquilidad de ambos vestuarios durante las próximas dos semanas. Para Oliver Glasner y los suyos, los tres puntos suponen un chute de oxígeno tremendo, sacando al club de los puestos de peligro y validando un estilo directo que hizo estragos a la espalda de la línea defensiva rival.
En la acera contraria, a Maresca se le acumula el trabajo táctico durante la ventana internacional. Con seis puntos de desventaja respecto al líder Arsenal y una dinámica de tres derrotas consecutivas en Premier, el conjunto mancuniano necesita reajustar urgentemente sus vigas traseras si no quiere que la brecha con la cabeza de la clasificación siga aumentando en el tramo decisivo del otoño.
Tocarás esperar a la vuelta de las selecciones para comprobar si este City reacciona o si las dudas defensivas han llegado para quedarse definitivamente.




















