Frenkie de Jong cumple su octava temporada en el FC Barcelona y parece que le conocemos de toda la vida, pero su sello sobre el césped no se moldeó en el Camp Nou ni en el Johan Cruyff Arena. Viene de mucho más atrás, de cuando apenas era un chaval intentando hacerse un hueco en el Willem II antes de dar el salto al Ajax y convertirse en uno de los centrocampistas más cotizados del continente.
Ha sido su excompañero en el conjunto neerlandés, el excentrocampista belga Robbie Haemhouts, quien ha desvelado en el medio Voetbal una anécdota que retrata a la perfección el carácter del futbolista azulgrana. Por aquel entonces, con un De Jong que debutó en la Eredivisie el 10 de mayo de 2015 antes de cumplir los 18 años, el entrenador Jürgen Streppel se desesperaba en la banda. En pleno entrenamiento, el joven Frenkie hacía exactamente lo contrario de lo que le ordenaba el técnico: asumía el riesgo de regatear saliendo desde atrás. Haemhouts, que hoy tiene 42 años y se retiró en 2019, lo recordó entre risas admitiendo que él tenía 29 años en ese momento y que si el míster le hubiera gritado así no habría podido ni golpear la pelota. A De Jong, sin embargo, la bronca le entraba por un oído y le salía por el otro.
La personalidad que definió un estilo de juego
Yo esto lo veo clarísimo: hay futbolistas que nacen con un mapa conceptual diferente en la cabeza. La revelación de Haemhouts no es una simple batallita de vestuario, sino el reflejo exacto del jugador que terminó enamorando a Europa en aquel Ajax que alcanzó las semifinales de la Champions League antes de su llegada a España. Esa capacidad para arriesgar en la salida de balón bajo presión extrema no se improvisa en la élite; forma parte de su ADN competitivo desde sus inicios.
El propio Haemhouts planteaba una reflexión interesante al recordar los gritos de Streppel en la banda. ¿Tenía razón el entrenador al exigir disciplina táctica a un meritorio o debía limitarse a apreciar la calidad de un chico que era sencillamente demasiado bueno? La trayectoria de Frenkie demuestra que encorsetar a un talento natural suele ser un error. Aquel chaval que parecía pensar que era el mejor terminó confirmando en el campo que su descaro tenía una base sólida.
De la promesa en el Willem II a la batuta del Barcelona
Para situar bien la línea del tiempo, conviene recordar que tras irrumpir en el Willem II en mayo de 2015, el Ajax no tardó ni tres meses en cerrar su fichaje. Lo firmó en agosto de ese mismo año, aunque lo dejó cedido en su club de origen hasta final de año para no frenar su progresión. Lo que vino después ya forma parte del fútbol internacional: consolidación en Ámsterdam, salto al Barça y ocho años manejando los tiempos del centro del campo.
Ver a De Jong conducir entre líneas superando rivales con esa frialdad tan característica cobra mucho más sentido al conocer estos detalles. Cuando le ves arriesgar en zona de elaboración con dos presiones encima, ayuda saber que con 17 años ya hacía exactamente lo mismo ignorando las broncas del cuerpo técnico. Hay rasgos de personalidad que la élite no cambia, solo los amplifica.
Al final, historias así demuestran que llegar arriba requiere algo más que calidad técnica. Habrá que seguir atentos a la continuidad de Frenkie en la medular azulgrana en las próximas citas del calendario.




















