El Galatasaray tuvo que ponerse el mono de trabajo en el RAMS Park para superar un duelo lleno de trampas. Tras confirmarse por la mañana la operación de rodilla de Victor Osimhen, secuela de su partido ante el Stuttgart, los de Okan Buruk terminaron pidiendo la hora ante el Amedspor en un trepidante 4-3 que los consolida en lo más alto del torneo.
Lo que parecía una tarde plácida tras ponerse 3-0 arriba en el marcador estuvo a punto de convertirse en un drama de época. El Amedspor, revelación absoluta de esta SüperLig y segundo clasificado, reaccionó con fiereza en la segunda mitad. Sin embargo, el colchón de goles previo y el acierto en momentos clave permitieron al conjunto otomano salvar los tres puntos y estirar la ventaja en la tabla.
La pizarra de Buruk sin Osimhen: Leao y Baris Yilmaz al rescate
Yo esto lo veo claro: cuando se te cae tu delantero referencia por pasar por el quirófano, la tentación fácil es poner al recambio natural. Okan Buruk prefirió no meter a Deniz Gül y optó por una variante bastante más dinámica. Reconvirtió a Baris Yilmaz para ocupar la zona central y le dio toda la banda izquierda a Rafael Leao. Y la jugada le salió de cara al técnico local en el arranque.
A los siete minutos de juego, una combinación entre Torreira y el atacante portugués terminó con este último internándose en el área para definir con sutileza. El 1-0 asentó al Galatasaray, que encarriló aún más el choque justo antes del descanso con un tanto en propia meta del guardameta Alban Lafont, provocado por un centro tenso desde la línea de fondo firmado por Aleksey Batrakov.
El propio Batrakov fue el encargado de poner el 3-0 antes de rozar la hora de encuentro. Tras recibir un pase de Sallai, el ruso probó fortuna y su remate tocó en un defensor antes de colarse en la portería. Con esta acción, el atacante ya ha generado cinco goles en sus últimos tres compromisos, confirmándose como una de las piezas más en forma del esquema de Buruk.
Cinco minutos de vértigo y un liderato reforzado
Cuando la grada del RAMS Park celebraba una fiesta tranquila, el choque se volvió loco. En apenas cinco minutos de desconexión local, el Amedspor demostró por qué ocupa la zona alta de la tabla. Los tantos de Saba y Gift Orban recortaron distancias de golpe y metieron el miedo en el cuerpo a la parroquia estambulita, amenazando con tirar por tierra todo el trabajo previo.
En medio del nerviosismo, emergió la figura de Baris Yilmaz. A diez minutos del pitido final, el polivalente futbolista turco convirtió el 4-2 que dio el oxígeno definitivo a los suyos. El posterior gol de Collins Sor en el tramo final volvió a apretar el marcador (4-3), pero ya no quedó tiempo para que los visitantes completaran la proeza.
Con este triunfo sufrido, el Galatasaray no solo sobrevive al impacto anímico y deportivo que supone la lesión de Osimhen, sino que abre una brecha de cinco puntos en la cima sobre el propio Amedspor. El plan de emergencia de Buruk ha funcionado a la primera, pero los despistes defensivos dejan claro que el margen de error sin su estrella nigeriana va a ser mucho más estrecho en las próximas jornadas.




















