El Córdoba CF ha hecho un alto en el camino antes de subirse al autobús rumbo a Cataluña. La plantilla blanquiverde cumplió este sábado con la tradicional ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta, una cita obligada en plena Velá de la ciudad que sirve para cargar pilas de cara al exigente duelo de este lunes frente al Sabadell.
A mí estas cosas me encantan porque demuestran que el fútbol, por mucho que se modernice y se llene de tablets, sigue teniendo alma. Una comitiva liderada por los capitanes Carlos Albarrán, Christian Carracedo, Isma Ruiz y Álex Martín se plantó en el Santuario de la Fuensanta en representación de todo el vestuario que dirige Iván Ania. No faltó de nada en la visita: flores a la copatrona, la foto de rigor junto al histórico caimán que inspiró a la mascota Koki —que también andaba por allí animando el cotarro— y hasta un momento curioso con Ruiz y Carracedo sacando agua del pozo del recinto. Todo bajo la atenta mirada de los vecinos que disfrutaban de un sábado nublado pero muy festivo.
El valor de la tradición en el fútbol moderno
A veces se nos olvida que los futbolistas no son robots. Son personas que sienten y que, cuando juegan en un club con tanta solera, necesitan entender lo que esa camiseta significa para la gente. Cumplir con la Velá de la Fuensanta no es un simple compromiso publicitario para cubrir el expediente; es conectar con la identidad de Córdoba y con una afición que se va a dejar el alma apoyando al equipo.
Para Iván Ania, este tipo de actos colectivos tienen un valor intangible tremendo dentro del vestuario. En pleno inicio de campeonato, cuando las piernas todavía pesan por la carga física y los automatismos tácticos se están terminando de pulir, hacer piña fuera del terreno de juego es fundamental. Ver a los capitanes liderando estas tradiciones refuerza el compromiso de un grupo que sabe perfectamente a quién representa cada vez que salta al césped.
La batalla de la Nova Creu Alta: un lunes de máxima exigencia
Pero el fútbol no da tregua y la desconexión dura lo que dura. Tras las flores, las fotos y el agua del pozo, toca ponerse el mono de trabajo. El Córdoba afronta este lunes a las 20:30 horas su cuarto compromiso de Liga, y el escenario que le espera no es precisamente un camino de rosas: la Nova Creu Alta de Sabadell.
Jugar un lunes a última hora tiene su miga. Te rompe por completo la rutina de entrenamientos de la semana, te obliga a ver los toros desde la barrera mientras todos tus rivales directos juegan el fin de semana y, para colmo, te mete ese runrún en la cabeza durante dos días más. Ir a Sabadell exige una concentración absoluta desde el primer minuto. Los catalanes en su estadio son un rival incómodo y correoso, por lo que el Córdoba necesitará trasladar esa unión y buena energía que mostraron en el santuario directamente al terreno de juego si quiere traerse un resultado positivo para el sur.
La expedición blanquiverde sabe muy bien que el arranque de la temporada marca el camino. Llegar a esta cuarta jornada con las ideas claras, la mente despejada y el respaldo de sus tradiciones puede ser ese factor mental que incline la balanza en los pequeños detalles. Ahora toca que hable el balón en Sabadell, donde los de Iván Ania buscarán que la visita a la Fuensanta venga acompañada de tres puntos bajo el brazo.

















