Se le estaba resistiendo a Andoni Iraola estrenarse en la Premier League ganando en Anfield, pero todo llega en esta vida. El técnico vasco logró al fin su primera victoria liguera en casa como preparador red tras imponerse por 2-0 a un Brighton lanzado que venía encadenando cuatro triunfos consecutivos en la competición doméstica.
Yo esto lo veo claro: ganar en tu estadio en la Premier tiene un peso mental distinto, y más si enfrente se te planta la gran revelación de lo que va de curso. El choque dejó patente desde el arranque que no iba a ser un paseo militar. El Brighton saltó al césped de Anfield sin ningún tipo de complejo, pese a sufrir la pronta lesión de Kadioglu. Con Chema Andrés incrustándose entre los centrales para iniciar el juego con campo por delante, los visitantes invitaron al Liverpool a presionar alto y acariciaron el primero antes del cuarto de hora. Fue en una gran combinación por la derecha que Ayari mandó por encima del travesaño cuando Alisson ya estaba prácticamente batido.
Esa acción sirvió de despertador para los locales. El Liverpool reaccionó de inmediato y logró decantar la balanza en una jugada nacida de un saque de banda. Florian Wirtz conectó un remate que se coló en la portería rival tras tocar en Gross para poner el 1-0. Sin margen para que las gaviotas asimilaran el golpe, Alexander Isak amplió la ventaja para firmar el segundo tanto de la tarde todavía en la primera mitad.
Iraola ajusta el dibujo y frena el ritmo visitante
En lo táctico, la propuesta de Iraola volvió a dejar detalles interesantes. El técnico español repitió la apuesta de ubicar a Ronald Araújo en el lateral derecho para dar mayor contundencia al carril. En las bandas, apostó por la desfachatez de Barcola como extremo derecho, acomodando a Cody Gakpo en la banda izquierda. Una estructura pensada para contener las arremetidas de un Brighton que se había asentado muy bien con el doble pivote formado por Gross y Chema Andrés.
La victoria tiene un valor doble. Iraola ya había saboreado el triunfo en Anfield durante sus compromisos de Champions League y Carabao Cup, pero quitarse el cerrojo en la Premier League era el paso que le faltaba para asentar la tranquilidad en el entorno. Hacerlo cortando en seco la racha de un rival enfurecido, que llegaba tras sumar 12 puntos de 12 posibles en las últimas cuatro jornadas, refuerza el trabajo del cuerpo técnico.
Efectividad en las áreas para consolidar la idea
El partido demostró que este Liverpool sabe encajar los golpes iniciales y golpear en los momentos clave. Tras un inicio donde el Brighton amenazó con adueñarse del ritmo, la contundencia de Wirtz e Isak terminó por dictar sentencia antes del descanso. En la segunda parte, la solidez atrás y el trabajo defensivo en los costados evitaron que el marcador volviese a moverse.
Con esta primera alegría liguera en Anfield ya en el casillero, el proyecto de Iraola toma aire y confirma que el equipo empieza a encontrar el equilibrio entre la firmeza atrás y el talento arriba. Habrá que seguir de cerca cómo evoluciona la fluidez en el juego en las próximas citas, pero amarrar los puntos en casa ante rivales en plena forma es la mejor receta para consolidarse en la zona alta.




















