Ver salir a Vinicius con la cabeza gacha en el minuto 70 nunca deja indiferente a nadie en el Bernabéu, y menos cuando el equipo va ganando plácidamente. La victoria del Real Madrid por 4-1 frente al RB Leipzig en Champions dejó una estampa agridulce con el brasileño cediendo su sitio a Yan Diomande, la joven irrupción que volvió a ver puerta y a acaparar los focos.
Analizando la escena en los micrófonos de ‘El Larguero’, Pedja Mijatovic quiso poner cordura y restar dramatismo a la situación. El exjugador y exdirector deportivo blanco reconoció que al atacante de la canarinha le falta un punto para estar a su nivel habitual, pero pidió paciencia: «Me falta un poquito más de Vinicius y estoy convencido de que lo va a recuperar. Hay que dejarle un poquito de tiempo y no hay que presionarle demasiado», señaló el montenegrino.
La irrupción de Diomande y el encaje en el ataque blanco
Yo esto lo veo claro: cuando un chico joven entra con el pie derecho y marca goles como lo está haciendo Diomande, el foco mediático se desplaza de inmediato. Es la ley del fútbol. Sin embargo, tener a un futbolista emergente ganando protagonismo no tiene por qué traducirse en una amenaza directa o un cara a cara destructivo para la estrella consagrada.
Mijatovic lo explicó perfectamente en su intervención al recordar que la aportación del marfileño beneficia al colectivo sin restar galones a nadie: «Con Diomande podemos tener un jugador que puede marcar la diferencia y eso no quiere decir que sea mejor que Vinicius». Al final, contar con una alternativa en racha permite dosificar esfuerzos y libera de excesiva responsabilidad al vestuario dirigido por el «viejo lobo» Mourinho.
El impacto inmediato de Diomande da fondo de armario y soluciones frescas en tramos donde las defensas rivales están más desgastadas, algo crucial cuando el calendario europeo aprieta y exige maximizar las rotaciones arriba.
Gestión de minutos y recuperación de sensaciones
Para un futbolista de la jerarquía de Vinicius, no terminar los partidos o atravesar pequeñas rachas de menor brillantez forma parte del proceso natural de cualquier temporada. La clave está en cómo gestionar la ansiedad en esos momentos en los que las cosas no salen de carril a la primera.
Tener un recurso determinante en el banquillo no le resta galones al brasileño, sino que le brinda el margen necesario para recuperar el tono físico y la chispa sin sentir que cada choque es una prueba de fuego definitiva. Si el Madrid consigue mantener ese equilibrio ofensivo, la competencia interna solo servirá para elevar el listón general del equipo de cara a los cruces decisivos.
Habrá que estar muy atentos a la gestión del vestuario en las próximas citas y a cómo responde el atacante carioca sobre el césped cuando vuelva a ser de la partida.




















