Yo esto lo veo clarísimo: cuando un equipo de Primera División salta al césped en la primera eliminatoria de la Copa del Rey con la concentración adecuada, la diferencia de categoría termina cayendo por su propio peso. Osasuna no quiso dar margen a la sorpresa en su visita al Atlético Calatayud y firmó un contundente 0-6 que resolvió el trámite sin despeinarse, guiado por un inspiradísimo Raúl García de Haro.
El choque quedó encarado desde la primera mitad gracias al olfato del ariete de Guadix, que mantiene un romance idílico con el torneo del KO. Raúl abrió la lata en el minuto 13 con un certero testarazo y repitió por la misma vía en el 39 para poner el tercero en el marcador. Entre medias, Kike Barja se fabricó una genialidad individual dentro del área para definir con un disparo cruzado que ponía el 0-2. Tras la reanudación, Dubasin provocó y transformó un penalti, Raúl García de Haro completó su hat-trick rebasada la hora de juego y la joven promesa Asier Bonel cerró la cuenta con una sutil vaselina ante Ernesto, el guardameta bilbilitano que, a pesar de encajar seis tantos, terminó siendo el futbolista más destacado del cuadro local.
Qué significa este set en blanco para el proyecto rojillo
En este tipo de noches coperas ante rivales de categorías inferiores, los banquillos de Primera se juegan bastante más de lo que parece a simple vista. Para un bloque como el de Jagoba Arrasate, estos duelos no son solo un trámite que hay que superar para evitar portadas incómodas, sino una lanzadera perfecta para reactivar a futbolistas que necesitan minutos en las piernas y confianza en el área rival.
El gran triunfador de la cita es, sin duda, Raúl García de Haro. Firmar tres goles en un solo partido —dos de ellos tirando de manual de rematador de cabeza— le sirve para levantar la mano con fuerza en la pelea por la titularidad en el ataque rojillo. Cuando un delantero vive enchufado en la Copa, la competencia interna se multiplica y esa es una bendición para cualquier cuerpo técnico a lo largo de una temporada tan exigente.
A esto hay que sumarle las sensaciones de Kike Barja y Dubasin. Ver a Barja inventarse una jugada personal para marcar y a Dubasin asumir la responsabilidad desde los once metros tras generar él mismo la pena máxima demuestra que la segunda unidad navarra respondió con la máxima seriedad, sin pecar de relajación en ningún tramo de los noventa minutos.
Confianza para el bloque y minutos para la cantera
Más allá del abultado resultado, la noche en Calatayud dejó un detalle de esos que gustan en Tajonar: el estreno goleador de Asier Bonel con el primer equipo. La perla de la cantera rojilla tiró de sangre fría para controlar, zafarse de su marca y batir al portero rival con una vaselina de categoría. Esos minutos de fogueo en el torneo del KO son el escenario ideal para que las jóvenes promesas demuestren que están preparadas para dar el salto cuando la exigencia lo requiera.
Por parte del Atlético Calatayud, el choque fue la fiesta futbolística que se esperaba en la localidad, aunque el vendaval de Primera resultara demasiado pesado. La figura de su portero Ernesto evitó un castigo todavía mayor, firmando intervenciones de mérito que impidieron que el marcador tomara proporciones más desorbitadas ante el empuje visitante.
Osasuna cumple con el expediente con nota alta, mete a sus atacantes en dinámica goleadora y certifica su billete para la siguiente ronda de la Copa del Rey sin dejar fisuras ni conceder sustos. A partir de ahora, toca cambiar el chip y plasmar esa misma efectividad en las próximas citas del calendario.




















