Jules Koundé sigue arrastrando molestias en el tobillo a solo dos días de recibir al Alavés, y Hansi Flick ha preferido no arriesgar. El técnico alemán miró hacia el filial en la sesión de este jueves y citó a Guillem Víctor, el carrilero diestro del Barça Atlètic que viene pidiendo paso a base de minutos y regularidad.
La presencia del canterano de Sant Cugat no fue una casualidad ni un simple relleno para completar la sesión táctica. El esguince de tobillo que sufre Koundé lo deja prácticamente fuera del partido del sábado, lo que abre de par en par las puertas del primer equipo para el joven lateral de 19 años. En la ciudad deportiva azulgrana todos dan por hecho que su nombre aparecerá en la lista definitiva para la cita liguera.
El rompecabezas táctico de Flick en el lateral derecho
Yo esto lo veo muy claro: perder a un futbolista del perfil de Koundé siempre te descuadra la libreta. El francés no solo te asegura contención atrás, sino que te da un despliegue físico brutal para estirar el campo cuando el partido se atasca. Sin él en escena, la zaga pierde jerarquía, pero gana una rendija por la que suele colarse el talento de La Masia.
Cuando se cae un titular indiscutible a 48 horas de un choque de Liga, un entrenador tiene dos caminos: inventarse un parche reconvirtiendo a un central o confiar en el especialista natural que viene apretando desde abajo. Con Flick, esa segunda vía siempre tiene bastantes papeletas. Subir a un especialista puro evita desplazar piezas en la zona central y mantiene la estructura del equipo lo más intacta posible.
El duelo ante el Alavés exige máxima concentración en las vigilancias defensivas y ritmo alto de circulación. Si el técnico decide darle minutos a Guillem o simplemente guardarlo en el banquillo como alternativa real, el Barça ganará un perfil de banda zurcido a medida de la idea de juego de la casa.
Perfil de Guillem Víctor: regularidad y galones en el filial
Para el gran público su nombre puede sonar a novedad, pero dentro del club llevan tiempo siguiendo de cerca su evolución. Hermano del exazulgrana Pau Víctor —actualmente en las filas del Braga—, Guillem nació el 3 de mayo de 2007 y desembarcó en la estructura de base del Barcelona en categoría alevín, procedente del Júnior. Desde entonces, su progresión ha sido constante, sin saltarse escalones.
En el curso 2024-25, siendo todavía juvenil de segundo año, empezó a asomar la cabeza con regularidad en el Juvenil A. Aquella campaña disputó 18 encuentros de Liga, tres en la Youth League y dos en la Copa del Rey. El año pasado confirmó las buenas sensaciones ejerciendo como uno de los capitanes de la categoría e incluso llegó a hacer su debut oficial con el filial.
Esta temporada ya no es una opción de futuro, sino una realidad incuestionable para el Barça Atlètic. Se ha convertido en una pieza indispensable en la alineación titular: ha jugado completos los 90 minutos en los últimos siete partidos consecutivos del filial. Hablamos de un lateral fiable, que mide bien sus subidas y que llega con un ritmo competitivo envidiable.
Un rostro conocido en la dinámica del primer equipo
La llamada de Flick no coge de nuevas al joven carrilero. La primera vez que pisó un entrenamiento del primer equipo fue en 2023, bajo la batuta de Xavi Hernández. El curso pasado, el propio técnico germano ya lo citó para varias sesiones de trabajo en momentos puntuales del calendario.
Esa experiencia previa ayuda a que el salto no sea tan brusco. Entrenar con futbolistas de primer nivel exige acelerar la toma de decisiones y encajar en una presión tras pérdida muy agresiva, conceptos que Guillem tiene bastante interiorizados por su formación y su rodaje en Primera Federación. Toca estar muy atentos a la convocatoria oficial de este viernes para ver si el canterano firma su primera gran llamada en competición oficial.




















