El Villarreal solventó sin sobresaltos su choque copero frente al Manacor con una victoria holgada que reflejó la distancia entre ambos conjuntos. Los amarillos se tomaron el partido con la seriedad que exige la competición, adueñándose del ritmo desde los primeros minutos y convirtiendo el duelo en un trámite plácido para estar en la siguiente ronda.
Aunque el Manacor salió impulsado por su afición y se asomó de inicio al área visitante, la ilusión local apenas duró diez minutos. Moleiro dio el primer aviso con un tiro lejano y, poco después, Alassane cazó una pelota suelta en el área para marcar el primero. A partir de ahí, el balón fue monopolio castellonense. Nizar inventó una acción de mérito por la banda para servírsela a Tani, que ajustó el segundo al palo. Tras el descanso, Cardona definió ante Caldentey en un mano a mano tras asistencia de Tani, y Nizar remató su actuación anotando el cuarto tanto. El choque también dejó la reaparición de Pépé en el tramo final.
Trámite resuelto con seriedad y descaro canterano
Yo esto lo veo muy claro: en las primeras rondas de Copa del Rey hay dos formas de salir al campo. O sales desconectado pensando que el rival se va a ganar solo y te metes en un lío, o te pones el mono de trabajo desde el pitido inicial y resuelves la papeleta rápido. El Villarreal eligió el camino inteligente. Tardó apenas diez minutos en calentar motores y, en cuanto dio dos pases seguidos con criterio, la eliminatoria se convirtió en un monólogo amarillo.
Lo mejor que se lleva el equipo castellonense de esta visita a Manacor no es solo el billete a la siguiente fase, sino las sensaciones de sus futbolistas más jóvenes. Cuando das la alternativa a chavales de la cantera en escenarios así, buscas respuestas y desparpajo. Nizar y Alassane no solo cumplieron, sino que marcaron diferencias. Alassane estuvo con la caña preparada para abrir el marcador en el momento justo, y Nizar firmó un partido completísimo, regalando una jugada de mucha habilidad en el gol de Tani y coronando su noche con una diana merecida.
Cuando te pones dos goles arriba antes del descanso, el choque entra en una dinámica muy concreta. El Villarreal bajó un punto de marcha para no arriesgar más de la cuenta y el Manacor prefirió protegerse para no encajar un castigo desmesurado. Eso duró hasta la reanudación, donde el conjunto amarillo volvió a asestar dos zarpazos casi consecutivos que terminaron de sentenciar cualquier atisbo de reacción.
Gestión de minutos y buenas noticias en la plantilla
Más allá del abultado resultado, este tipo de noches sirven para que el técnico reparta cargas de trabajo y recupere efectivos de cara al cargado calendario que se avecina. La gran noticia en el tramo final del encuentro fue volver a ver sobre el césped a Pépé, que sumó minutos de rodaje tras su período de baja. Que un futbolista de su desequilibrio vaya cogiendo ritmo de competición es un extra fundamental para las aspiraciones del Submarino en todas las competiciones.
Con la eliminatoria en el bolsillo, Iñigo aprovechó para dar entrada a más hombres de la casa, manteniendo la estructura competitiva sin sufrir el más mínimo sobresalto defensivo. Caldentey, guardameta del conjunto balear, tuvo que intervenir en varias ocasiones para evitar que la brecha en el marcador fuera aún mayor en los minutos finales.
El Villarreal cumple así con el expediente copero de la forma más limpia posible: sin desgaste excesivo, dando descanso a hombres clave, reactivando piezas importantes y confirmando que el fondo de armario de la cantera responde cuando se le requiere. Toca cambiar el chip y pensar en el compromiso liguero de este fin de semana.




















