El FC Barcelona visita este domingo el Cívitas Metropolitano con un objetivo entre ceja y ceja: afianzar su liderato en LaLiga y asestar un golpe sobre la mesa dejando al Atlético de Madrid a cinco puntos de distancia. Sin embargo, el equipo de Hansi Flick afrontará este examen de máxima exigencia sin los dos futbolistas que firmaron la victoria azulgrana en la última visita liguera a feudo colchonero.
En aquel 1-2 de la pasada campaña, los goles llevaron la firma de Marcus Rashford y Robert Lewandowski. El atacante inglés, que tras finalizar su cesión el pasado 30 de junio regresó a la disciplina del Manchester United, abrió la lata tras una pared con Dani Olmo para superar a Juan Musso. Por su parte, el ariete polaco, hoy en las filas del Chicago Fire tras concluir su vinculación con la entidad catalana, selló el triunfo definitivo cazando un rechace en el área rojiblanca después de un potente disparo de Cancelo, neutralizando así el empate previo que había anotado Giuliano Simeone.
El reto de Flick y el factor Raphinha
Afrontar una salida tan compleja sin tus dos últimos realizadores en ese escenario podría parecer un quebradero de cabeza, pero el contexto actual del Barça ofrece un contrapeso de muchísimo peso. Hansi Flick recupera para la causa a su pieza más encendida: Raphinha. El atacante brasileño llega al choque como indiscutible Pichichi del campeonato, con una cifra demoledora de 15 goles en apenas 10 jornadas disputadas.
La presencia del internacional brasileño cambia por completo el panorama respecto al curso anterior. La temporada pasada, una inoportuna lesión le impidió vestirse de corto en ninguno de los tres compromisos disputados en el Metropolitano. Tener de vuelta a un futbolista en semejante estado de gracia no solo compensa las salidas de Rashford y Lewandowski, sino que dota al ataque azulgrana de un colmillo y una verticalidad que van a poner a prueba el entramado defensivo del Cholo Simeone desde el primer minuto.
Yo esto lo veo claro: el Barça acude a la cita con un doble estímulo. Por un lado, está la oportunidad matemática de distanciar a un rival directo en la pelea por el título liguero. Por el otro, flota en el ambiente el deseo de saldar cuentas pendientes tras los duros reveses sufridos el año pasado en las eliminatorias de Copa del Rey y Champions League a manos del conjunto madrileño. En la competición doméstica, no obstante, el feudo rojiblanco se le ha dado de maravilla al cuadro barcelonista recientemente, encadenando cuatro triunfos consecutivos en sus últimas cuatro visitas en LaLiga.
Sostener la racha en territorio hostil
Mantener esa hegemonía liguera en el Metropolitano no será tarea sencilla, pero la dinámica del grupo invita al optimismo. La capacidad goleadora que está demostrando el equipo bajo las órdenes de Flick sostiene las aspiraciones de un grupo que sabe competir bajo presión y que ha encontrado en la efectividad de Raphinha su mejor argumento para decantar partidos trabados.
El choque medirá el verdadero impacto de las ausencias en la plantilla respecto al año pasado frente a la contundencia de un líder que no quiere conceder margen a sus perseguidores. Toca comprobar si el conjunto azulgrana prolonga su idilio liguero en la capital o si el Atlético logra cortar una racha que se le atraganta en el torneo regular.




















