El Atlético de Madrid prepara su visita al Ciutat de València para medirse al Levante este sábado a las 14.00 horas, y Diego Simeone ya tiene perfilada su sala de máquinas. En la sesión de entrenamiento del jueves, el técnico argentino probó de forma insistente con la pareja formada por Pablo Barrios y Marcos Llorente en el doble pivote.
La prueba no fue un simple ensayo matinal. Barrios y Llorente compartieron la medular en todos los ejercicios tácticos completados por el equipo titular. La maniobra dibuja las intenciones claras del ‘Cholo’ de cara a un duelo que exige máxima concentración, devolviendo al madrileño de Moratalaz al timón del juego y desplazando a Marcos Llorente al carril central para acompañarle, una fórmula que aporta músculo, recorrido y dinamismo al esquema rojiblanco.
Una visita incómoda antes del miura europeo
A simple vista, visitar al Levante podría parecer un trámite de calendario, pero en el cuerpo técnico rojiblanco nadie echa las campanas al vuelo. El estadio granota se le atraganta históricamente al Atlético de Madrid, convertida la plaza en uno de esos feudos donde dejarse puntos tontos suele costar caro al final del campeonato. Simeone lo sabe de primera mano y por eso ha decidido no reservarse nada de inicio.
Yo esto lo veo clarísimo: el mensaje del Cholo a su vestuario es impecable. Antes de mirar de reojo a las grandes noches que se avecinan, hay que picar piedra en Valencia. La tentación de pensar en la semana fantástica que espera a la parroquia colchonera es grande, pero un resbalón frente al Levante empañaría de golpe cualquier planificación.
El contexto, además, aprieta. Aunque Morten Hjulmand está sancionado y no podrá vestirse de corto en el compromiso europeo ante el Bayern de Múnich, Simeone prefiere afianzar ya la pareja de madrileños en el centro del campo frente al conjunto valenciano. Lejos de dar descanso preventivo a Pablo Barrios, a quien el cuerpo técnico cuida con mimo milimétrico para evitar sobrecargas musculares, el canterano apunta al once inicial porque el partido no admite experimentos de segunda unidad.
El calendario no perdona: Bayern y Barcelona en el horizonte
El choque en el Ciutat de València es solo la primera estación de un tramo de curvas cerradas que puede marcar el rumbo del curso para el Atlético. En cuestión de pocos días, el Metropolitano vestirá sus mejores galas para recibir de forma consecutiva a dos gigantes del fútbol continental: el Bayern de Múnich en la Liga de Campeones y el FC Barcelona en el campeonato doméstico.
Afrontar semejante exigencia con las garantías necesarias requiere llegar con la moral alta y la dinámica de juego bien engrasada. Mover a Marcos Llorente de vuelta al centro del campo le otorga al equipo una capacidad de presión tras pérdida que no siempre consigue cuando el ex del Madrid actúa volcado en la banda. Junto a Barrios, que aporta la luz en la salida de balón y el temple necesario para romper líneas de presión, el Atlético gana un equilibrio brutal entre trabajo sucio y criterio futbolístico.
Gestionar los esfuerzos de una plantilla tan exigida es el eterno dilema de Simeone. Sin embargo, la prueba del jueves dejó meridianamente claro que el técnico rojiblanco no quiere distracciones ni rotaciones masivas que debiliten el bloque. En la sala de máquinas no se regala nada: Barrios y Llorente llevan la voz cantante para asegurar tres puntos vitales antes de que retumben los himnos de las grandes citas en la capital.
Habrá que estar muy atentos a cómo responde físicamente el dueto madrileño a lo largo de los noventa minutos en Valencia y si el Cholo decide darles respiro si el marcador se pone de cara en la segunda mitad.




















