Menudo encaje de bolillos tiene Diego Pablo Simeone entre manos esta semana en Majadahonda. El técnico argentino ha empezado a moldear el once para visitar al Levante con el ojo derecho puesto en el Ciudad de Valencia y el izquierdo, nos conocemos todos, clavado en el durísimo duelo de Champions frente al Bayern de Múnich que llega solo tres días después.
Ajustar piezas cuando te juegas la vida en dos frentes no es nada sencillo. Por un lado, el tropezón del Barcelona en el Clásico ante el Real Madrid ha abierto una ventana de oro en la tabla que el Atlético no puede desaprovechar. Por otro, la derrota en Liverpool y el empate en Stuttgart obligan a no regalar ni un solo punto en Europa si el objetivo es meterse entre los ocho primeros. Yo esto lo veo claro: rotar, sí, pero sin hacer experimentos raros que puedan costar caras las dos competiciones.
Equilibrio en el alambre: la zaga recupera galones
En el ensayo táctico sobre el césped de la Ciudad Deportiva se han visto pistas muy claras de la idea del Cholo. La gran noticia para la parroquia colchonera es el regreso de Cuti Romero al centro de la defensa. Una vez superada su lesión muscular, el central argentino apunta directo al equipo titular para aportar ese liderazgo y contundencia que tanto se echan de menos cuando no está. A su lado, la zaga se completaría con Marc Pubill, Hancko y Grimaldo, formando un bloque defensivo de garantías para frenar el empuje granota en un feudo que históricamente nunca ha sido una plaza cómoda para el Atlético.
En la sala de máquinas, la presencia de Marcos Llorente en el mediocampo da ese despliegue físico tan necesario para sostener al equipo. Estaría acompañado por Pablo Barrios, mientras que por las bandas asoman Giuliano Simeone y Álex Baena. Lo que me llama la atención es la prudencia con Koke y Johnny Cardoso. Ambos encarando el tramo final de sus respectivas recuperaciones, pero la consigna en el cuerpo técnico parece clara: cero riesgos antes de recibir a los alemanes.
La delantera y el dilema de guardar dinamita para la Champions
Donde más vueltas le está dando Simeone a la cabeza es en el ataque. En las pruebas iniciales, la dupla formada por Jonathan David y Julián Álvarez gana enteros para salir de inicio en Valencia. Un tándem con movilidad, gol y capacidad para tirar desmarques al espacio de forma constante. Sin embargo, durante la sesión de entrenamiento también hubo minutos de probar alternativas con Alexander Sørloth, Kang-In Lee e incluso el joven Arnau Ortiz ocupando distintas posiciones ofensivas.
Guardarse cartas en la manga como el propio Kang-In Lee o Ademola Lookman para la batalla contra el Bayern de Múnich parece una decisión lógica de gestión de vestuario. La exigencia del calendario no da tregua y apretar a los mismos once futbolistas durante noventa minutos seguidos a estas alturas del curso suele pagarse caro en forma de lesiones o bajones físicos en las segundas partes.
Sin margen de error en el Ciudad de Valencia
Las consecuencias de este partido van mucho más allá de sumar tres puntos rutinarios. Si el Atlético quiere confirmar que está para pelear las cosas importantes esta temporada, ganar al Levante es una obligación absoluta. Recortar la distancia con la cabeza tras el resultado del Camp Nou le da una inyección de moral tremenda al vestuario, pero todo ese impulso se evapora en un segundo si tropiezas a las primeras de cambio en la siguiente salida.
Simeone sabe perfectamente que el margen de error es mínimo en ambos torneos. En Liga toca apretar los dientes y en Europa no queda otra que ganar prácticamente todo lo que resta para evitar cruces traumáticos en las eliminatorias. Veremos si este once perfilado con bisturí le da el rendimiento esperado en Valencia antes de vestirse de gala para la gran noche europea en el Metropolitano.




















