El movimiento en los banquillos ha dejado un giro inesperado con acento muy conocido para nuestra Liga. Pierre Webo se ha convertido en el nuevo entrenador interino del USL Dunkerque francés tras la salida de Albert Sánchez rumbo a la UD Las Palmas. A sus 45 años, el mítico exdelantero de Osasuna y Mallorca asume el reto de dirigir a un primer equipo profesional por primera vez en su carrera.
La marcha del técnico español al fútbol de nuestro país obligó al conjunto galo a reaccionar rápido y buscar una solución dentro de su propia casa. Webo no es un desconocido en el vestuario: ejercía como segundo entrenador del Dunkerque desde el verano de 2025. Tras acumular experiencia durante años en varios cuerpos técnicos en Turquía, al camerunés le llega ahora esta oportunidad al frente del banquillo.
Un paso al frente con la lección aprendida
Quienes le seguíamos la pista sabíamos que a Webo le tiraba la pizarra desde hacía tiempo. Una cosa es aconsejar desde un segundo plano y otra muy distinta es tomar las decisiones cuando el partido se aprieta, pero el bagaje que trae en la mochila no es pequeño. Su paso por los banquillos del fútbol turco le sirvió para conocer los entresijos de la profesión, y esta etapa junto a Albert Sánchez le ha permitido asentarse en el fútbol francés.
Para el Dunkerque, la jugada tiene todo el sentido en un momento de cambio. En lugar de buscar un perfil externo que necesite semanas para adaptarse a la categoría y conocer a la plantilla, la directiva confía en alguien que ya cuenta con el respeto del grupo y conoce al milímetro el trabajo diario. El verdadero desafío para Webo será imprimirle su sello propio al equipo sin romper la dinámica que ya estaba establecida.
De goleador de época en España a la pizarra gala
Hablar de Pierre Webo es hacer un viaje directo a la memoria futbolística de nuestra competición. Yo me acuerdo perfectamente de su impacto cuando aterrizó por aquí. Llegó en 2002 desde el Nacional de Montevideo y, tras un rodaje inicial cedido en el Leganés, se asentó en un Osasuna donde dejó un recuerdo imborrable. Entre 2003 y 2007 disputó 128 partidos oficiales y anotó 23 goles, siendo pieza clave en una de las etapas más recordadas del club navarro, para después continuar su trayectoria goleadora en el Mallorca.
Esa capacidad para pelear con los centrales, fijar defensas y entender el juego de espaldas es justo el tipo de lectura táctica que ahora busca transmitir a sus futbolistas desde la banda. La transición de rematador a estratega no siempre es sencilla, pero la escuela de delantero centro te da una visión muy clara de dónde se ganan los partidos.
Habrá que seguir muy de cerca la evolución del Dunkerque en sus próximos compromisos para comprobar el impacto del camerunés como primer espada. Si consigue contagiarle a su plantilla la misma garra y competitividad que mostraba sobre el césped, en el club van a tener argumentos de sobra para meditar su continuidad.




















