A nadie le gusta sentir que le han quitado algo del bolsillo en el último minuto, y en la SD Huesca el malestar se ha vuelto insostenible. El conjunto oscense ha emitido un duro comunicado oficial para protestar por las decisiones arbitrales y el funcionamiento del videoarbitraje tras el empate registrado en El Alcoraz frente al Antequera, donde la repetición de una pena máxima le terminó costando dos puntos al equipo dirigido por Albert Rudé.
La jugada del penalti repetido ante el Antequera ha sido el detonante definitivo para que la directiva del Huesca diga basta. En el texto hecho público por la entidad, los oscenses manifiestan de forma rotunda su «desacuerdo con algunas de las actuaciones arbitrales sufridas esta temporada», señalando de forma directa «la total incapacidad del sistema actual de videoarbitraje por favorecer unas decisiones más justas». Según argumenta el club, las tomas disponibles del partido de ayer no muestran ninguna infracción clara que justificase repetir el lanzamiento, lo que ha elevado considerablemente la tensión en la capital altoaragonesa.
Un malestar acumulado y el debate sobre el soporte de vídeo
Yo esto lo veo como el típico momento en el que se acumulan pequeños detalles hasta que el vaso acaba desbordándose. En Huesca no consideran que lo ocurrido ante el Antequera sea un hecho aislado o un simple error humano sobre el césped. La entidad ya venía masticando un profundo descontento por lances parecidos acontecidos en jornadas anteriores, haciendo referencia explícita en su comunicado a los encuentros disputados frente al Atlético Madrileño y al CD Teruel.
El meollo de la cuestión reside en la efectividad del Football Video Support. Se supuso que la llegada de las herramientas tecnológicas a estas categorías serviría para erradicar las injusticias más clamorosas y dotar de mayor rigurosidad al arbitraje. Sin embargo, la percepción dentro de la caseta y los despachos del Huesca es completamente la opuesta: la tecnología no solo no está resolviendo la polémica, sino que en ocasiones está generando una sensación de indefensión aún mayor debido a la falta de claridad en la revisión de las imágenes.
Cuando la repetición de la televisión no logra despejar las dudas ni aportar certezas absolutas, el margen para la interpretación se vuelve un terreno pantanoso. Para el Huesca, que la decisión de repetir una pena máxima se tome en base a tomas dudosas vulnera el espíritu con el que se implementó el videoarbitraje.
Consecuencias inmediatas y cumbre con el CTA
El movimiento de la SD Huesca no se va a quedar en una simple pataleta pública mediante una nota de prensa. La directiva ha decidido elevar el tono e ir directamente a la raíz institucional de los arbitrajes en España. Según ha confirmado el propio club, la situación de malestar ya ha sido trasladada de manera formal al Comité Técnico de Árbitros (CTA).
Ambas partes han acordado emplazarse a una reunión en los próximos días para analizar de primera mano las jugadas controvertidas y revisar los protocolos de actuación que se están aplicando con el videoarbitraje. Resta por ver si este encuentro servirá para tender puentes y unificar criterios, o si por el contrario la brecha entre el club oscense y el estamento arbitral seguirá haciéndose más grande.
En lo estrictamente deportivo, a Albert Rudé y a sus futbolistas les toca aislarse del ruido mediático y canalizar toda esta frustración sobre el verde. Perder dos puntos por un detalle de esta envergadura duele en la tabla y pesa en el ánimo, pero la competición no espera por nadie. Habrá que seguir de muy cerca el tono de la reunión con el CTA y ver si las protestas formales del Huesca provocan algún tipo de ajuste en la aplicación del soporte de vídeo en sus próximos compromisos.




















