El Sevilla debuta este jueves en la Copa del Rey rindiendo visita al Sporting de Hortaleza a las 21:00 horas, en un duelo condicionado por el cambio de escenario. Al no cumplir el feudo habitual del conjunto madrileño con las exigencias del torneo, la cita se traslada al Estadio Municipal El Val, en Alcalá de Henares, con capacidad para 8.000 espectadores.
Para este estreno en el torneo del KO, el técnico sevillista, Luis García Plaza, tirará de la conocida como segunda unidad. Afianzado en la zona alta de la tabla liguera tras vencer a Osasuna, el cuadro hispalense no quiere sorpresas amargas en una competición donde un despiste te manda para casa antes de tiempo. Además, el choque estará precedido por un emotivo minuto de silencio por las víctimas del trágico accidente ferroviario.
Un torneo que no perdona excesos de confianza
A ver, yo esto lo veo muy claro: la Copa del Rey a partido único tiene un peligro tremendo si te crees superior antes de bajar del autobús. Da igual que la diferencia de categoría sea abismal sobre el papel; cuando el balón echa a rodar en un escenario como El Val, las distancias se acortan de golpe. Si sales a verlas venir o a dejar pasar los minutos, el susto te lo llevas seguro.
En el banquillo del Sevilla lo saben de sobra. Luis García Plaza dejó muy claras sus intenciones tras la última victoria liguera: «Quiero competir la Copa. Competir no significa necesariamente llegar a la final, sino tomarse en serio la competición e intentar llegar lo más lejos posible». El técnico madrileño guarda la espina clavada de sus etapas anteriores: «He estado dos veces a punto de meterme en semifinales, tanto con el Deportivo Alavés como con el Mallorca, y tengo ganas de intentarlo otra vez». Mensaje directo al vestuario para evitar relajaciones.
El momento de la verdad para el fondo de armario
Abrir la puerta a las rotaciones en estas primeras rondas no es un capricho, es una necesidad del calendario. Mantener un ritmo exigente en la zona noble de LaLiga requiere gestionar los minutos al milímetro, pero también exige que la segunda unidad responda al cien por cien cuando le toca dar el paso al frente.
Para los futbolistas con menos minutos acumulados, este tipo de partidos no son un trámite, sino un examen con lupa. Rendir en la Copa es la única vía para ponerle las cosas difíciles al entrenador y reclamar un sitio en los onces del fin de semana. Si el grupo responde con intensidad y concentración desde el pitido inicial, el Sevilla encarrilará el choque; si afloja el pistón, la noche se puede hacer larguísima en Alcalá de Henares.
Lo que depara la noche copera
El Sevilla afronta la eliminatoria con el estatus de favorito indiscutible, pero sabiendo que en la Copa del Rey el prestigio no mete goles. Tocar el balón con criterio, imponer el ritmo físico desde el primer minuto y liquidar las opciones del rival sin conceder facilidades será el guion a seguir. Toca comprobar si la segunda unidad de García Plaza recoge el guante y mantiene viva la ilusión hispalense en el torneo del KO.




















