El Tottenham firmó una victoria de esas que valen por dos: venció por 2-0 al Crystal Palace en su estadio y, de paso, le echo un capote insospechado al Manchester United. Los tres puntos permiten a los Spurs engancharse a la pelea por Europa, mientras que en Old Trafford respiran con alivio al evitar caer a los puestos de descenso por pura carambola.
El encuentro quedó marcado muy pronto por la expulsión de Jean-Philippe Mateta en el minuto 12. En un principio, el colegiado Michael Oliver castigó con cartulina amarilla una acción sobre Micky van de Ven, pero tras la llamada del VAR y revisar la jugada en la pantalla, cambió su decisión: los tacos del delantero impactaron directamente en el talón de Aquiles del central neerlandés. Con un hombre más sobre el césped, los de Roberto De Zerbi inclinaron el campo por completo. Sin embargo, el choque no se abrió hasta el balón parado. En el minuto 25, tras un córner bien trabajado donde Sandro Tonali liberó el espacio con un bloqueo, Archie Gray apareció completamente solo en el segundo palo para empujar el 1-0 a placer.
Ya en la segunda mitad, el dominio local se tradujo en el definitivo 2-0 en el minuto 73. Ocurrió a salida de una falta lateral: Dean Henderson logró desviar en primera instancia un cabezazo formidable de Jan Paul van Hecke, pero el propio zaguero cazó el rechace en el área chica para certificar el triunfo. La diferencia pudo ser mayor si Mohammed Kudus hubiera estado fino en el remate o si el guardameta del Palace no hubiese sacado otra mano milagrosa en el tiempo añadido.
Respira Carrick, escala De Zerbi
Yo esto lo veo clarísimo: ganar tres partidos seguidos en la Premier League es un auténtico lujo que te cambia la perspectiva del curso en un abrir y cerrar de ojos. El Tottenham suma su tercer triunfo consecutivo y escala hasta la octava posición de la tabla, mostrando una versión cada vez más trabajada bajo la batuta de De Zerbi. Aprovecharon la ventaja numérica, picaron piedra a través de la estrategia y amarraron un resultado solvente.
La otra cara de la moneda se vive en el sur de Londres y en Mánchester. El Crystal Palace se queda estancado en la decimoséptima posición, al borde del abismo. Y ahí es donde entra la carambola de la jornada: si los ‘Eagles’ hubieran sacado al menos un punto de su visita al Tottenham, el Manchester United habría dormido en puestos de descenso. En un fin de semana amargo para el conjunto mancuniano tras su tropezón frente al Chelsea de Xabi Alonso, los de Michael Carrick salvan el cuello por diferencia de goles, quedando decimosextos, empatados a puntos con el propio Palace.
El balón parado como solución a la maraña defensiva
Jugar más de 75 minutos con un futbolista menos ante un equipo que te mueve la pelota de lado a lado es una condena. El Crystal Palace intentó juntar líneas y resistir en bloque bajo, y por momentos pareció cómodo cerrando pasillos interiores. Sin embargo, cuando el rival se te atrinchera bien, la estrategia es la mejor llave para abrir el candado.
Los Spurs leyeron a la perfección dónde estaban las grietas. El primer tanto fue una jugada de pizarra impecable para librar de marca a Gray, y el segundo nació de una segunda jugada tras falta colgada. Esas acciones marcan la diferencia entre desesperarse tocando la pelota en horizontal o amarrar los tres puntos con autoridad.
A partir de ahora, la Premier no concede treguas. El Tottenham parece haber encontrado la velocidad de crucero para meterse de lleno en la zona alta, mientras que en Old Trafford el margen de error es prácticamente inexistente si quieren despegarse de forma definitiva de la quema.




















