Veníamos de una semana complicada tras los tropiezos ante el PSG y en el Clásico frente al Real Madrid, pero el fútbol da revanchas rápido si sabes golpear a tiempo. El Barcelona le endosó un contundente 6-1 al Alavés en el Spotify Camp Nou para consolidarse en lo más alto de la tabla con 30 puntos de 33 posibles.
El choque quedó visto para sentencia en una primera parte arrolladora. Raphinha abrió el marcador y firmó un doblete antes del descanso, mientras que Fermín López —el gran nombre propio del choque con un gol y dos asistencias— y Lamine Yamal ampliaron la renta hasta el 4-0. En la reanudación, Lamine volvió a ver portería para culminar su doblete particular y Anthony Gordon anotó el sexto gol azulgrana. Mariano Díaz descontó para el conjunto vitoriano en los minutos finales tras un despiste defensivo local.
La reacción que exigía el guion tras la marejada
Yo esto lo veo claro: cuando vienes de encajar dos golpes duros de forma consecutiva, lo peor que puedes hacer es dudar. Y el Barça de Hansi Flick no dudó ni un segundo. Fermín lo explicó perfectamente al terminar el choque al reconocer que venían de una semana dura donde tenían dos exámenes que no pudieron superar. Salir a morder desde el pitido inicial contra un bloque bajo como el del Alavés era la única respuesta válida, y el gol madrugador de Raphinha dinamitó cualquier plan visitante.
Más allá de la contundencia del marcador, las consecuencias directas de este triunfo se miden en tranquilidad y gestión de vestuario. Con 30 puntos en el bolsillo sobre 33 disputados en LaLiga, el equipo sostiene el liderato con puño de hierro y despeja cualquier conato de crisis antes de afrontar un tramo del calendario que no da tregua, con las visitas del Aston Villa en la Champions League y del Atlético de Madrid a la vuelta de la esquina.
Rotaciones, fondo de armario y destellos individuales
Flick aprovechó la holgura del marcador para mover el banquillo pensando en el compromiso europeo del martes. Marc Bernal dio descanso a Pedri tras el descanso, mientras que Frenkie de Jong sumó minutos de calidad en la zaga como central antes de dejar su sitio a Gerard Martín. Arriba, el técnico repartió esfuerzos retirando a Raphinha y Lamine Yamal para dar entrada a Gabriel Jesus y Anthony Gordon, quien aprovechó sus minutos definiendo de categoría tras un gran pase al espacio de Rodri.
Lo de Lamine Yamal empieza a dejar de sorprender para convertirse en costumbre, aunque sus cifras asustan: 11 goles y 11 asistencias en 14 partidos oficiales en lo que va de curso. Junto a la exhibición de Fermín —elegido merecidamente MVP del partido—, el Barça demostró que tiene recursos de sobra para dominar los partidos desde la posesión larga y la pegada vertical cuando sus atacantes encuentran metros.
El único lunar de la noche fue ese despiste en el tramo final entre Rodri y Pau Cubarsí que permitió a Mariano marcar el gol del honor albiazul, un detalle que provocó el enfado visible de Flick en la banda. Toca ajustar esa concentración defensiva durante los noventa minutos, porque los próximos rivales no van a perdonar ni media.




















