A veces el fútbol nos recuerda de golpe qué es lo verdaderamente importante. Durante el Eibar-Almería en Ipurua, la celebración del 0-1 visitante estuvo a punto de acabar en tragedia cuando un aficionado indálico cayó directamente al césped desde la grada. Por suerte, todo ha qo en un gran susto: el seguidor recibió el alta en el hospital tras someterse a diversas pruebas y pudo emprender el viaje de vuelta a casa con el resto de la expedición rojiblanca.
Corría el minuto 19 de partido cuando Quim Junyent adelantó al conjunto dirigido por García Pimienta. En el estallido de alegría del sector visitante, este aficionado —perteneciente a la Peña Capital Indálica, una de las agrupaciones más jóvenes del club que busca expandir el sentimiento almeriense allá donde juega el equipo— se precipitó sobre el verde. El choque obligó a detener el encuentro durante unos 10 minutos mientras las asistencias lo atendían sobre el propio terreno de juego antes de trasladarlo de urgencia en ambulancia al centro hospitalario.
Un alivio que trasciende lo deportivo
En lo estrictamente deportivo, el choque acabó con empate (1-1) en el marcador en una tarde gris, pero la verdadera victoria de la jornada se dio lejos del césped. La rápida intervención médica en Ipurua y el posterior parte positivo en el hospital permitieron que el susto no fuera a mayores, devolviendo la tranquilidad tanto a la expedición del Almería como a los aficionados locales que vivieron el incidente con el encogimiento de corazón habitual en estas situaciones.
Para la UD Almería, el punto sumado en tierras vascas abre un tramo exigente del calendario, pero la mejor noticia con la que regresa el club de Ipurua es saber que todos sus seguidores regresaron sanos y salvos a casa. Ahora, la atención vuelve a centrarse en el verde, con la tranquilidad de que el incidente de Ipurua se ha cerrado de la mejor manera posible.




















